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AF Nikkor 75-300mm f/4.5-5.6

Desde que invertí en mi primera Nikon, vengo comprando
siguiendo mas o menos un plan, con la idea de ir, poco a poco, cubriendo
todas las posibilidades que se me presentan dentro de lo que a mi
me gusta fotografiar. Eso incluye mayormente naturaleza. Para fauna,
300 es lo mínimo en que uno pueda pensar (y lo máximo que yo podía
pagar en el momento de comprar este zoom, por cierto) y andaba en
la búsqueda de algún zoom xx-300 para terminar cargando un kit 28/50/xx-300,
razonablemente liviano aún para viajes, cubriendo desde la focal
que más uso (28mm) hasta 300.
En esa búsqueda barajé las opciones se reducían
al Nikon 70-300 ED-IF (el modelo posterior al que efectivamente
compré), el Sigma 70-300 APO, y el Tamron SD (o LD, no recuerdo),
todos ellos f/4-5.6. El Sigma 100-300, que consideré originalmente,
fue rápidamente descartado porque la construcción es ultraberretísima
y no hay tanta diferencia de precio como para justificar comprar
algo así.
Esa búsqueda me llevó a un negocio (Foto
Internacional) donde había un Tamron nuevo y un AF Nikkor 75-300
f/4.5-5.6 usado, por una diferencia de precio no muy grande. A pesar
de que el Tamron (que, junto con el Sigma, eran mis candidatos por
su macro a 1:2), me gustó, me decidí sin dudarlo mucho por el Nikon.
Algunos porqués, a continuación.
Las dos principales razones el 75-300 fueron su
collar para trípode y la construcción.
Construcción
La construcción es de 13
elementos en 11 grupos, con un ángulo de visión de 31.4º/8.1º. La
distancia mínima de enfoque es 3m, 1.5 en macro. Pesa 850 gr., y
mide 72x174mm (225mm extendido), sin el parasol HN-24. Toma filtros
de 62mm, lo que sumó respecto del Sigma a la hora de decidirme,
pues muchos Nikkor llevan este diámetro de filtro, mientras que
sólo un par y de los más berretones llevan 58mm como el Sigma. La
calidad de construcción es excelente, de metal y con lentes "de
verdad". No creo que los objetivos plásticos con lentes orgánicos
sean malos necesariamente, pero al menos la sensación al pagar es
mucho más placentera cuando uno se lleva en la mano algo que parece
que vaya a soportar el paso de los años mejor. Por otra parte, cuestión
de gustos, uno de los motivos por los que compré Nikon en su momento
fue que me gusta que cámara y objetivos tengan su peso, que se sientan
en la mano, aunque mi espalda se queje a la hora de cargarlos de
aquí para allá...
El collar para trípode
El
collar para trípode es un agregado que por si solo justifica
la compra de este objetivo sobre los otros en el mercado. Tiene
marquitas para ubicar exactamente los 90º, gira suavemente, y con
la F601 montada está perfectamente balanceado. Hablando de eso,
algunos critican este collar como inútil porque no es suficientemente
sólido como para soportar una F4 o una F5, lo que es una idiotez:
el que tenga una de esas cámaras seguro que tendrá un 80-200 o un
300 f/2.8 AF-S, y si tiene uno de estos es para cuando quiere algo
más liviano para sacar sin trípode, o de backup. Este es un zoom
amateur (lo que no significa malo, por cierto) desde el momento
en que es f/4-5.6, así que no veo para que irían a diseñarlo con
las cámaras pro en mente...
El zoom
El zoom, del tipo que se extiende a lo largo, no
de los que giran, tiende a extenderse por su propio peso cuando
uno inclina la cámara hacia abajo, por lo que cuando uno se lo cuelga
del cuello va estirado en 30mm. Leí tanto comentarios que leí decían
que esto no ocurre, como otros que si, así que puede ser el mío
nomás, aunque me inclino a pensar que es algo más general.
Autofocus
Un
switch limita el recorrido del anillo de enfoque, reduciendo éste
de 1.5m a 3m. Con este switch en la posición Limit el AF en mi F601
es decente cuando las condiciones de luz son buenas, y malo como
era de esperar cuando las luz es poca. La conclusión que saco es
que si el AF es usable en esta cámara, en una cámara más moderna
debe andar de maravillas, pues el AF es el punto flaco de la F601.
Las contras
La única verdadera contra que puedo mencionar es
que el frente gira al enfocar, una incomodidad a la hora de usar
un polarizador. Incomodidad mínima, pues teniendo en cuenta
la abertura mínima, raramente uno querrá usar un polarizador
y perder 2 puntos más de diafragma. Un par de incomodidades
son que el zoom se extiende, que, como dije, no me es *gran* molestia,
y el parasol a rosca, que es medio incómodo de poner y sacar y siempre
ando preocupándome por no golpear la lente. Los de bayoneta como
el del 35-105 son infinitamente más prácticos.
Conclusión
Este zoom venía con la fama de
ser de rendimiento muy parejo, con buena definición aún completamente
abierto el diafragma (entre
otros: SUBJECTIVE Lens Evaluations (Mostly Nikkors), v.5n
de DAVID
RUETHER; comentarios favorables de
Ken Rockwell, y en varias listas de correo).
Recibidas las primeras diapos, pude decir que la fama es cierta,
un año y medio y cientos de diapos después sigo opinando
lo mismo: contraste, rendición de color y definición son excelentes
a lo largo de todo el rango.
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